La Locura de la Moralidad
By Charles G. Finney

"el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez en su corazón durante su vida; " Ecclesiastés 9:3.

Introducción

La Biblia muchas veces atribuye a los inconversos un corazón común. Siempre distingue entre solamente dos clases de la raza humana -- los Santos y los pecadores. Los Santos son los que se han convertido de la vida pecaminosa y ahora son amigos de Dios. Los pecadores siguen siendo inconversos y los enemigos de Dios. Entonces, según la Biblia, el corazón de los inconversos siempre es el mismo en su carácter.

En los días de Noé, Dios testifica: "que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal." (Génesis 6:5). Fíjese que Dios habla de los pensamientos del corazón del hombre como si fueran de un solo corazón -- todos iguales en su carácter moral. Asimismo, por el apóstol Pablo, Dios nos testifica que " la mente carnal es enemistad contra Dios;" (Romanos 8:7) No testifica de una sola persona, ni de unas pocas personas, sino de todos los que tienen una mente carnal. Entonces, nuestro texto "el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal" significa que los hombres estaban de acuerdo y de un solo corazón lleno de maldad. No habla de una o dos personas, sino de TODOS.

El Significado de Enloquecimiento de su Corazón

¿Qué quiere decir Dios con las palabras: "insensatez en su corazón durante su vida"? La antigua versión usa la palabra "enloquecimiento." Significa que el corazón del hombre está lleno de locura.

Hay dos clases de locura: la de la mente y la del corazón. En la de la mente, el intelecto está torcido. En la del corazón es la voluntad del hombre que está torcida.

La locura de la mente anula la responsabilidad moral. El que está loco en su mente no es, por lo presente, responsable por sus hechos. Está suspendida su responsabilidad porque no sabe su deber y no puede escoger el hacerlo. Pero en el caso de la persona que se hace loca temporalmente, por ejemplo con la embriaguez, las cortes se deben tratar con él como responsable. La culpa viene de que el hecho que produjo el delito fue escogido por su propia voluntad. La persona que toma lo que sabe que le va a embriagar y ponerse fuera de su mente debe tener la responsabilidad por sus hechos mientras está borracho. La razón es que él puede preveer el peligro y evitarlo con mucha facilidad.

La ley general es que mientras el intelecto mantiene su fuerza normal, se obliga actuar en una manera moral.

Por el otro lado, la locura de la moralidad es locura de la voluntad. La persona retiene sus fuerzas intelectuales, pero establece en su corazón exclusivamente el hacer la maldad. Rehusa hacer caso a los regaños de su conciencia. Deshecha las obligaciones de su responsabilidad moral. Siempre está abusando de su conciencia. Su razonamiento afirma que está obligado a hacer lo justo y lo recto, pero rehusa obedecer su razonamiento. En esta forma de locura, el razonamiento se queda intacto, pero el corazón desobedece deliberadamente.

La locura de que refiere el texto es una locura de la moralidad -- locura del corazón. Al decir "corazón" estamos refiriendo a la voluntad -- el poder de escoger entre lo malo y lo bueno. La persona no está loca del intelecto , pero se porta como si estuviera completamente fuera de su mente.

Es muy importante que veamos como se manifiesta la locura de la moralidad. Así que la Biblia afirma que los pecadores están locos del corazón, de seguro se va a manifestar para que lo podamos ver. Es muy notable que la Biblia es muy buena para descubrir el carácter humano. ¿Lo ha hecho en este punto? Vamos a ver.

¿Quiénes Son Los Que Tienen La Locura de la Moralidad?

Los que no están locos del intelecto, pero actúan como si fuera, estos si están locos de la moralidad. Por ejemplo, los que están locos del intelecto tratan con la ficción como si fuera la realidad, y tratan con la realidad como si fuera ficción. Actúan como si la verdad no fuera la verdad, y como si la falsedad fuera la verdad. Pues, todos saben que los locos siguen sus sueños como si fueran la mera verdad. Al decirles la verdad, no les afecta nada.

Asimismo, los que andan en pecado tratan las realidades de lo espiritual como si no fueran de la realidad. Siguen sus sueños vacíos e ideas tontas como si fueran de la verdad más preciosa.

Actúan como si ellos mismos fueran lo más importante, y todo lo demás es de poca importancia. Supongamos que vemos a una persona portándose así todos los días. El anda por aquí y por acá pensando y diciendo que él es el Dios Todopoderoso. No respeta los derechos de otros, pero demanda que todos pongan los derechos de él sobre todo. Ahora, si viera a una persona portándose así, le contaría como un blasfemo o un loco.

Ahora fíjese en esta verdad increíble: mientras los pecadores hablan con sentido y muestran que saben la verdad, se portan como si no fuera la verdad -- como si ellos mismos fueran lo más importante del universo, y que los intereses de Dios no cuentan para nada. En la practica, todos los pecadores hacen así. Es el elemento más básico del pecado. El egoísta nunca respeta los derechos de otros, a menos que de una manera le convenga él mismo y le ayude cumplir con sus deseos.

Si una persona cree que él mismo está sobre todos y que importa más que todos, esto comprueba la locura de su intelecto. Lo encerrarían en el manicomio más cerca, rápido. Cuando muestran que saben un mas, pero actúan en contra de su conocimiento, decimos, con la Biblia, que tienen "enloquecimiento en su corazón durante su vida."

Fíjese que se manifiesta la locura en la manera que él estima lo temporal y lo eternal. Su forma de vivir declara que él estima mucho más importante lo de ahora que lo de la eternidad. Si una persona diría con palabras que el caso fuera así, sabríamos que está bien loco, y lo ayudaríamos a llegar al manicomio pronto.

Ahora, suponga que no lo dice con la boca, y sabe que no es la verdad, pero siempre vive como si fuera la verdad. Lleva su vida como si así fuera. Entonces, ¿qué? La respuesta es muy sencilla: él está loco de la moralidad. El enloquecimiento está en su corazón.

Así es la practica de todos los que viven en pecado. Prefieren lo temporal a lo eternal. Dicen con sus hechos, "Dame el gozo de ahora. ¿para qué me preocupo de los asuntos triviales de la eternidad?"

De la misma manera, el pecador estima el cuerpo más importante que el alma. Si alguien dice así, y anda tratando de comprobarlo, sabemos que está loco en su mente. Si es amigo de usted, le duele al corazón al verlo así -- tan loco; ya que perdió su razonamiento! Lo que mejor sí lo supiera, pero sigue viviendo así, diría que está loco de la moralidad.

Si ve a una persona que está destruyendo sus cosas, no por equivocarse, ni por accidente, sino a propósito y ésta persona hace cosas que le hacen daño a su salud, y no le interesan para nada sus mismas cosas, iría con un juez para que le encerraran en un manicomio, y le quitaría sus cosas para que no las destruya. En lo espiritual, el pecador, a propósito, vive en una manera que está en contra de sus intereses más importantes, dados los medios para conseguir la sabiduría, no aprovecha. Los tesoros del Cielo están puestos a su alcance, pero no los agarra. Riquezas infinitas las están ofrecidas como regalo de Dios, y no las toman. ¡Claro está! Si el pecador tratara con las cosas temporales de la misma manera que trata con las cosas espirituales, todos dirían que está bien loco. Dirían así: "Ves, que este hombre se porta en contra de si mismo en todo. ¿Quién puede decir que no está loco? ¡Un hombre que no está loco no actúa así!"

En los asuntos morales, el pecador siempre le echa ganas para subvertir sus propios intereses. ¡Se hace destituido para siempre! ¡Oh, como se empobrece su alma, cuando pudiera tener las riquezas del Cielo!

El pecador hace esfuerzos para realizar lo imposible. Por ejemplo, piensa hacerse feliz en su pecado y egoísmo. Pero saben bien que no se puede. Pregúntele, y él le va a decir que eso no es posible. Todavía, a pesar de esta convicción, sigue buscando la felicidad en su pecado. Sigue tratando, como si esperara un día llegar a encontrar lo imposible.

Tal vez, no le sorprende, porque esto es muy común. Pero, vamos a suponer que veamos a una persona tratando así con los temas mundiales. ¿Qué pensaría usted de él? Por ejemplo, lo ves que está trabajando duro para hacer una escalera larga. Usted le pregunta: "¿Qué estás haciendo?" Le contesta, "Pues, estoy haciendo una escalera que alcanzará a la luna." Usted ve que él está gastando sus esfuerzos y su dinero para poder llegar a la luna por una escalera. ¿No diría usted que este hombre está completamente loco? Si no estuviera loco, sabría que esto no es posible.

Pero, acerca de las cosas espirituales, el pecador siempre está tratando de hacer lo imposible -- estar feliz mientras practica su pecado; contento cuando está en rebelión a su propia conciencia; alegre mientras su corazón está en guerra contra su razonamiento. Buscando la felicidad en el pecado es como si buscara una bendición cortándose su cuerpo, arrancándose los ojos, y sacándose los dientes. Aun el pecador sabe bien que no puede encontrar la felicidad entre el pecado como sabe que no puede mantener la salud y comodidad maltratando su cuerpo. Mientras vive de una manera tan loca, sabiendo que siempre va a ser vencido y descontento, muestra que está loco de la moralidad.

Otra manifestación de la locura del intelecto es la pérdida de la confianza en sus amigos. Muchas veces, es la primera señal de que se ha vuelto loco. El pobre hombre piensa que sus mejores amigos le quieren quitar sus cosas y hacerle daño. No importa que le muestren mucha evidencia al contrario, sigue pensando que se han puesto en contra de él.

Igualmente, el pecador, en su locura, trata con Dios así. Mientras sabe dentro de si que Dios es su mejor amigo, con su practica trata con Dios como si fuera el enemigo más grande. Nada o nadie puede convencerlo de confiar en Dios como amigo. De hecho, trata con Dios como si fuera el mentiroso más grande del universo. Es increíble , pero pone al revés el respeto que debe a Dios y a Satanás. Trata con Satanás como si fuera Dios, y con Dios como si fuera Satanás. Cree y obedece a Satanás. Desconoce, deshonra, y no obedecen a Dios. ¡Que extraño que pone al revés las cosas! Pondrían el trono del universo a Satanás y daría a él el puesto más alto del Cielo. Enviaría al Dios Altísimo y Santo al infierno. No se tarde en rendir a Satanás el poder que sobre su corazón es solamente debido a Dios.

Ya hemos anotado que uno que está loco trata con sus amigos como si fueran sus enemigos, y que muchas veces es la primera señal que muestra su locura. Si es un esposo, pues piensa que su esposa le quiere envenenar con la comida. Me acuerdo de la primera vez que vi a una persona loca, y como me impresionó mucho. Iba en mi caballo y me acerqué a una casa. Me fijé que una ventana estaba abierta y oí un llanto no terrenal. Acercándome, alcancé a oír las palabras de un hombre salvaje que decía, "Ven, ven acá. Aquí está la ramera de Babilonia. Me quieren matar. Me van a matar." Me bajé de mi caballo y fui a la casa. Allí encontré a un hombre encerrado en una jaula y quejándose con mucha amargura de su esposa. Me volteé a ver a su esposa y vi en su cara la tristeza y la carga de su corazón. Su querido esposo era un maníaco. En este momento me di cuenta como piensan los locos de sus amigos.

El pecador sabe que Dios es su amigo de verdad, y quienes son sus amigos en el mundo. Pero con sus hechos tratan a Dios como el esposo de esta pobre mujer trata con ella. Es como si saliera a decir a todos con voz alta que, "¡Que sepan todos que Dios es un tirano! ¡Dios no es digno de su confianza o amor!"

Todos saben que el pecador de hecho trata con Dios de esta manera. Estima la vida Cristiana como si fuera incoherente con su propia felicidad y gozo. Yo he conocido a personas que pensaron que cada intento de convertirles al cristianismo era un plan para atraparlos en la esclavitud. De ninguna manera ellos piensan que Dios les ama y que el Cristianismo vino de un Dios de amor. Según ellos, la vida Cristiana sería su ruina. Aun, en todo esto están actuando en contra de sus propias convicciones. Sus corazones les dicen que no es así. Si no fuera así, su culpa no sería tan grande como es.

Otra marca increíble de la locura del intelecto es que la persona se emociona mucho con naderías y tonterías y está muy apático a las cosas más importantes del universo. Vemos a una persona que pasa el tiempo juntando piedras y pajas y guardándolas como si fueran tesoros. Pero, si todo el pueblo donde vive él está en llamas, no le interesa, ni le preocupa para nada. Puede morir la gente alrededor de él, pero no le afecta nada. ¿No diría usted que este hombre está loco? Pero esto es la mera verdad acerca del pecador. Siempre está emocionado a lo máximo con las cosas de este mundo, que son paja y piedras comparadas con los tesoros celestiales que le ofrece Dios. Pero, ¡que apático está con las cosas más valerosas del universo. Casi no tiene ningún pensamiento serio de su alma, que vale más que todo lo que está en el mundo. Si no supiera mejor, diría que, "de cierto, el pobre no tiene razonamiento." Pero, ya que si sabe mejor, solamente puede decir que está loco de la moralidad, y "el corazón de él está lleno del enloquecimiento durante su vida."

La conducta del impenitente es perfectamente irracional. Es la mejor muestra de la irracionalidad que hay. Se muestra en los motivos que tiene para vivir, y los medios que usa para cumplir con sus deseos. Todo es completamente irracional. Una meta escogida por la locura, perseguida por medios inventados por la locura; esta es la historia de las multitudes que rechazan a Dios. Si estas decisiones resultan de un intelecto defectuoso, decimos que el hombre se ha vuelto loco.

El pecador muestra la evidencia de la locura moral tal como el manicomio muestra la evidencia de la locura del intelecto. Podría ir a un manicomio y visitar cada cuarto, pero no va a encontrar ningún loco que muestre más su locura del intelecto como cualquier pecador muestra la locura de la moralidad. Si el manicomio muestra que sus internados están locos del intelecto, así, igualmente el pecador muestra que está loco de la moralidad.

Parece que el pecador tiene miedo de ser salvo. Muchas veces, trata de hacer la salvación muy difícil. Por ejemplo, ya sabe lo que dijo Cristo acerca de las riquezas, y que difícil es salvar a un rico. Ha leído en la Biblia las palabras, "¡Cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas!" Pero, ¿cuántos de ellos buscan las riquezas más que todo? Para tener las riquezas, muchos están dispuestos a sacrificar sus conciencias, algunos su salud, ¡todos parecen listos a sacrificar hasta sus almas! ¡No hay una manera mejor para asegurar su condenación! Así que estiman la salvación como si fuera la condenación y la condenación como si fuera la salvación. Siguen con ganas la condenación como si fuera el cielo, y huyen de la salvación de Dios como si fuera el infierno.

¿Es exageración esto? ¡Claro que no! ¡Es la mera verdad! Los pecadores se apuran hasta el camino del infierno como si fuera lo principal de su existencia, y huyen del camino de Dios como si fuera la consumación de la maldad. Si usted es pecador, este es su estado moral. Estas verdades son muy claras, y no estamos exagerando nada.

La locura de la moralidad es un estado de pura maldad. Sabemos que la persona es culpable porque es un estado completamente voluntario. Resulta no de la pérdida del razonamiento, sino del abuso de lo mismo. La voluntad persiste actuando en contra de la conciencia y el razonamiento. Aunque le regaña fuerte su conciencia, y también su mismo razonamiento, el pecador sigue adelante en su rebelión contra Dios y su benignidad. El que practica tal maldad en su voluntad, debe ser culpable.

Sus acciones son premeditadas. El pecador peca cuando está bien calmado, así como cuando está emocionado. Si comete pecado en un momento cuando está emocionado, no se arrepiente y busca a Dios cuando ya está calmado. Más se defiende de lo que hace en sus emociones. Esto aumenta su culpa.

Los propósitos del pecador son firmes y persistentes. De diez mil maneras, Dios le está impresionado para que cambie sus propósitos, pero casi siempre es en vano. Su carrera de pecado está en contra de todas sus obligaciones hacia Dios. ¿Quién es el hombre que no sabe esto? El pecador nunca actúa con motivos dignos -- nunca toma en cuenta sus obligaciones -- nunca reconoce su obligación de amar a su prójimo como a si mismo, ni a honrar al Señor su Dios. Es un rechazo completo a la ley de Dios y el Evangelio. La ley de Dios no la obedece, y el Evangelio y perdón no acepta. Está determinado a resistir el poder de Dios y atreverse a Su venganza. ¿No está loco por sus ídolos? ¿Cree usted que es una exageración cuando dice la Biblia que tienen "insensatez en su corazón durante su vida"?

Comentario

El pecador dice de los Cristianos que están locos. Tan pronto como el Cristiano empieza a mostrar que la verdad es una realidad, el inconverso grita, "¡Ya ves, se ha vuelto loco!" Pero el mismo pecador dice que la Biblia es verdad, y confesa que lo que cree el Cristiano es verdad también. Más todavía, confesa que los Cristianos están haciendo lo que deben de hacer, y lo que él debe hacer también. Aun, les dice que están locos. Es muy extraño que el pecador sabe que los que son salvos son la únicas personas racionales en el mundo. Recuerdo bón, como si buscara al cielo!

¡Que sentir nos da al pensar de un amigo volviéndose loco y convirtiéndose en imbécil! ¡Pero mucho peor que ande en pecado! Sería mejor que toda la familia se volviera loca que solo uno de ellos anduviera en pecado. De cierto, lo anterior no es nada comparado con lo posterior. El imbécil no siempre estará así. Cuando este cuerpo terrenal esté enterrado, el alma estará libre, como si nunca hubiese estado aprisionada. El cuerpo en la resurrección florecerá eternamente. ¡Pero la locura de la moralidad aumenta más y más para siempre! La raíz de esto no es un cerebro defectuoso, sino un corazón corrupto, y un alma enferma. La muerte no le cura. La resurrección para él será nada mas vergüenza y dolor; y la eternidad le dará un lugar para mostrar su locura para siempre.

Muchos tienen más miedo de ser llamados locos que ser llamados malos. Ciertamente, muestran el engaño que está dentro de sus pobres corazones.

La locura del intelecto es una lástima, pero no es una vergüenza. La locura de la moralidad es una vergüenza indecible. Por eso dijo Dios en la Biblia que algunos se levantarán para "vergüenza y confusión perpetua."

Ser convertido a Dios es ser curado de la locura de la moralidad. Consiste en restablecer la voluntad y las emociones bajo el control del intelecto, el razonamiento, y la conciencia, que la persona esté en harmonía con si mismo. Así que todo está en su lugar como Dios quiere.

A veces personas que han sido convertidas, pero no bien establecidas, se caen otra vez en la locura de la moralidad. Así como algunos que han sido curados de la locura del intelecto a veces se caen otra vez en ella. Este es un caso muy triste para la familia de él, pero no tan triste como él que cae de nuevo en la locura de la moralidad.

Un manicomio es un lugar muy triste. ¿Dónde está la persona que no le toca el corazón al contemplar tal situación? Fíjese, pasando por los cuartos del manicomio. Allí está una mujer se ve muy noble, pero completamente loca. Allí está un hombre bien educado y de un nivel social muy alto, pero ahora tiene los ojos vacíos y se ve que está loco de su intelecto. ¡Que lástima! Si un manicomio está así, ¿qué lugar es el infierno? Si estos manicomios están tan horribles, ¿cuánto más horrible es el manicomio donde se internan los que están locos de la moralidad? Este manicomio se llama el infierno?

Imagínese que vayamos a varias ciudades viendo los manicomios. Vamos a Nueva York, a London, y a una ciudad en cada país del mundo. Se cansaría pronto, diciendo, "¡Ya! ¡Ya! ¡Basta! ¡No aguanto más!" ¡No puedo ver tanto tristeza!

Ahora, imagínase que vayamos al gran manicomio del universo -- al infierno de las almas perdidas. Si los hombres se hacen locos, Dios tiene que encerrarlos. El bienestar de su reino requiere que la locura de la moralidad esté separada de entre la gente sana y encerrada en lugar aparte y solo. Allí están ellos que tienen sus intelectos buenos pero sus corazones malos. ¡Ay, que lugar para estar siempre! ¡El gran manicomio del universo!

A veces los pecadores aquí en la tierra alcanzan a ver su locura. Yo recuerdo que una vez se me ocurrió que los que sirven a Dios son los únicos que están sanos de la mente. Me preguntaba, "¿Por qué creo así? ¿Me haría daño servir a Dios? ¿Me quitaría la paz o arruinaría mi vida? ¿Por qué sigo yo en éste camino?" Me contestaba así a mi mismo, "No puedo explicar de otra manera de que estoy loco. No puedo decir más que mi corazón está firme en la maldad y no quiere arrepentirse."

¡Ay, del pobre imbécil! No es que tiene mala suerte, sino que está muy maligno. ¿Cuántos de ustedes saben que su caso es así? Si es joven, tal vez su padre piensa que usted está sano de la mente. Puede ser que tiene el intelecto bien, pero la moralidad no. Mi estimado amigo, ¿qué le dice la conciencia y razonamiento acerca de su comportamiento moral? Si le condenan en su corazón, ¿qué es usted mas que un loco? ¿Quiere ser recordado en el cielo así?

Para terminar, el tema muestra la importancia de no resistir el Espíritu Santo de Dios, porque por medio del Espíritu Santo los que están locos de la moralidad pueden ser curados. ¡El es la Luz, y si rechaza la Luz, no le queda más que las tinieblas para siempre!

¡Oh, pecador! ¡Tenga cuidado con la luz que Dios le da a su corazón tan oscuro! ¡Si no se aprovecha de ésta luz el día en que se muera va a ser la puerta a una eternidad de noche y tinieblas para siempre!